La Orientación en los Hábitos de Estudio
La orientación dentro de la organización educativa juega un rol importante, como es acompañar al estudiante a lo largo de su formación, entendiendo que esta relación de ayuda entre orientador y estudiante, no sólo da cuenta de un enfoque remedial sino también de un enfoque preventivo.
La orientación en su ámbito de acción pedagógica debe fomentar en el estudiante habilidades que le confieran seguridad y constancia en sus estudios, en virtud de que se pretende es garantizar el bienestar en todos los ámbitos de su vida, tanto académico como personal. En este orden de ideas, el estudiante como protagonista de su proceso enseñanza y aprendizaje debe comprender lo que son hábitos de estudios antes o durante su proceso de formación, de este modo podrá obtener mayor provecho de todos los conocimientos y prácticas impartidas por sus docentes, logrando así su comprensión máxima.
La noción de hábito remite a aquella actividad que se realiza constantemente hasta que se llega a realizar de manera automática. Según Belaunde (1994), “los hábitos de estudio están referidos al modo como el individuo se enfrenta cotidianamente a su quehacer académico, lo cual implica la forma en que se organiza en cuanto a tiempo, espacio, técnicas y métodos concretos que utiliza para estudiar”. (p.15) En efecto, todo estudiante debe cumplir con unos horarios, organizar su tiempo, establecer una metodología; llevar un ritmo constante; establecer un ambiente armónico, disponer de un espacio físico y el lugar debe ser silencioso y cómodo; utilizar técnicas de estudio para el aprendizaje significativo y pautar descansos por progreso y horas de dedicación.
Por otro lado, Chávez (1998) dice que “los hábitos de estudio son el resultado de una ordenación previa de la actividad o planificación y un cumplimiento continuo del plan propuesto”. (p.48) Esto nos lleva a considerar que los hábitos de estudio están estrechamente ligados con el rendimiento escolar, el cual se refiere a los resultados que ha obtenido el estudiante a lo largo de su proceso de aprendizaje, es decir, cambios cognitivos, conjunto de hábitos de estudio, destrezas, habilidades, intereses, inquietudes, entre otras.
Por consiguiente, el orientador debe promover y brindar herramientas que ayuden al educando a tener mejor y mayor concentración. Facilitar y contribuir a la búsqueda de aquellos elementos que le proporcionen y brinden mayor motivación, un estado de tranquilidad y relajación ante las evaluaciones, hacer uso eficaz y efectivo de la memoria con la toma de apuntes, elaboración de materiales de apoyo o construcción de trabajos. Éstas son algunas de las tareas que debe trabajar el orientador con el educando para ayudarlo a optimizar sus hábitos de estudio para un mejor rendimiento académico.
Referencias
Referencias
Belaunde, I. (1994). Hábitos de estudio. Revista de la Facultad de Psicología de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón. Disponible:https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/661132/EICE_6_3.pdf?sequence=1[Consulta: 2016, septiembre 20].
Chávez, C. (1998). Hábitos de estudio y rendimiento académico de los estudiantes del programa de profesionalización para técnicos de laboratorio de la Escuela Tecnológica Médica de la Facultad de Medicina. Tesis inédita para optar el Título de Licenciado en Educación en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, Lima –Perú. https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/661132/REICE_4.pdf?sequence=1[Consulta: 2016, septiembre 22].
Integrantes:
Jenisse Bacallado / Francisco Molina / Milady Natera / Williana Arellano / Marlene Ramírez / Glendys Ávila